domingo, 15 de julio de 2007

Dia 7: De padres que Redescubren la Marihuana.

Otra vez. Ha sucedido de nuevo, en menos de 7 días.

Dia 6: De las Inundaciones dentro del Hogar.

De la cocina provenía un sonido. No me interesó averiguar de qué se trataba. mamá lo notó y se paró a investigar. Dos minutos después la cocina estaba echa un desastre y gritos desesperados huían corriendo de miedo. La cocina estaba inundándose.

No supimos cómo pasó, pero no podíamos pararlo. La manguera de la llave se había roto. Mamá intentaba tapar el hoyo con el dedo pero le fue imposible. Gritaba empapada mientras el charco lentamente se comía todo aquello que estuviera seco. Avanzó hasta el patio.

El percance pudo ser detenido después de haber usado unas pinzas para poder cerrar el grifo, que originalmente estaba atorado.

Dia 5: De Jueves de proveedores.

El jueves fue un día aburrido. Para resumirlo debo decir que tuvimos que acomodar miles de productos en la tienda donde trabajo.

Todo pasó sin mayor novedad.

miércoles, 11 de julio de 2007

Dia 4: De Ir al Cine en 3D totalmente pacheco.

Papá fue invitado a la premiere de prensa de una película que, cada vez que nos decía, no podía recordar. Nos enteramos que era para Harry Potter y la orden del Fénix. Yo personalmente, leía los libros de Harry Potter como un sano entretenimiento, y las películas eran hasta cierto punto, de mi agrado. Pero jamás había ido al estreno de ninguna de ellas pacheco.

Cuando organizan premieres para la prensa por lo regular te invitan al mejor de los conjuntos de Cinépolis, y te regalan palomitas y refresco. En el caso de Guadalajara, la mejor sala de Cine está en el conjunto de Galerías: Es una pantalla IMAX. Había ido a ver "V" de Venganza, en Imax y en 3D, pero no estaba pacheco.

Me levanté a eso de las 3. Era un buen día, estaba nublado. Después de la controversia generada por el descubrimiento de la mota, mis padres parecían estar algo tensos. En especial papá, que parecía demasiado curioso, y nos observaba de cerca, preguntando de más, acercándose a una verdad que, aunque no quiere encontrar, algo le impusla a averiguar más. Mi papá era un pachecho, supongo yo. Entre pachecos nos reconocemos, y hasta cierto punto, siento que me ha reconocido.

Fumé brevemente en el baño, pero lo suficiente para salir pacheco de ahí. Lo suficiente para disfrutar de magos y brujas lanzando hechizos en tercera dimensión. Sería una buena tarde.

Llegamos puntuales y elegimos los mejores lugares: Los de hasta atrás. En las IMAX lo mejor es sentarte hasta atrás, más adelante puedes sufrir de vértigo y mareos, y por lo regular no entiendes nada de lo que está pasando, porque los personajes en pantalla pueden llegar a medir los 20 metros.

La película estuvo llena de momentos interesantes. Estas películas de Harry Potter son, la guía ilustrada para los fieles lectores del libro. Creo estar seguro que cualquiera se perdería de no haber visto las anteriores películas o leído los libros. Cosa que no siempre sucede con las buenas secuelas. Vale la pena ir pacheco al cine. Ver una película tridimensional, más. Pero ir pacheco a ver Harry potter en 3-D, ha valido la pena, demasiado.

Me doy cuenta de los avances tecnológicos en las películas de altos presupuestos y me siento confiado de que mis ideas y sueños pachecos podrás ser llevados a la pantalla grande justo como los vio nacer mi cabeza.

Dia 3: De Conseguir Nueva Mota.

Jamás me devolvieron la mota mis padres. Tendría que, sin remedio, ir en busca de más. Recién acababa de conocer a mi nuevo dealer. Era un personaje de película: Rubio, guapo, y daba servicio de narcomenudeo en su motocicleta, lo cual lo terminaba de convertir en el dealer más galán que se hubiera visto. Atendía de buena gana, uno se lo podía encontrar en las mejores fiestas electrónicas de la ciudad y además, servía la orden abundantemente, lo cual en estos días es muy bien valorado.

Mi hermano se cooperó con $50 pesos. Yo pondría la otra mitad. Me lancé con mi padre, quien me dejó a una cuadra del dealer. le dije que iría con amigos. Tuve que esperar al hombre de la motocicleta cerca de 40 minutos porque se encontraba ocupado. Fumé en el camino a casa.

Mi meta fue intentar conseguir un nuevo escondite de la marihuna an el cuarto. Pero eso sería visto más tarde.

Esa noche, en el Oxxo, no tuvimos demasiada actividad, y comprobamos, que la nueva marihuana, estaba muy pegadora. Justo como nos gusta.

Dia 2: De lo que te dicen tus padres, despues de encontrarte Marihuana.

Soñé que estaba en España, abordando un tren. Cruce unas grandes escaleras que me llevaron a una gran recepción un lujoso hotel. Un hombre me ofreció un cigarrillo. Yo lo tomé. Detrás de mí, comencé a escuchar la voz de mi padre que me gritaba, luego la de mi madre, y sus gritos se hicieron más intensos, y más, hasta sentir miedo, y en ese momento, estaba despertando.
Mis padres estaban en el umbral de la puerta. En cuanto abrí los ojos preguntaron: -¿de quién es la marihuana?

Estuve toda la noche anterior pensando en la que sería la mejor excusa para librarme de sus sermones y castigos, y la mejor idea era decir que era de alguna amiga. Y de todas las amigas, Clara era la indicada. Clara tenía ya historial delictivo ante mis padres, debido a que en alguna ocasión en que ellos salieron de viaje, mi hermana encontró nuestra marihuana en la cochera, y dijimos que había sido de Clara, según esto, que porque tenía muchos problemas en su casa. Sin embargo, le pedí a mi hermana que por favor no le dijera nada a mamá. Y conociendo a mi hermana y sus instintos de lavadero que la caracterizan, fue con el chisme a mi madre. Al mi madre escuchar el nombre de Clara, parecía una excusa muy razonable, hasta que sacaron un as debajo de la manga.

Mi padre comenzó a decir que conocía de marihuana y de drogas. Y que sabía que a los pachecos se nos ponen rojos los ojos. Por lo que la noche anterior, también la dedicaron a escuclcar e inspeccionar todas nuestras cosas en busca de evidencia que nos inculpara. y la encontraron. Sin embargo, nosotros tenemosuna mente veloz, que crea alguna excusa en cuestión de segundos. De pronto, mi padre anunciaba un gotero. Era un bote vacío de gotas para los ojos. Lo cargaba en su mano. Cuestionó su procedencia y dueño.

-Es de Gerardo. Se le irritan los ojos. - Dijimos. Y además añadimos comentarios de molestia y cansancio, demostrando un alto grado de indiferencia, lo cual terminó de dar credibilidad a nuestro encuentro. Resultó que abandonaron el cuarto y fuimos libres de culpa.

Más tarde, y después de haber dormido tranquilos, bajamos a comer, en donde mi madre y yo tuvimos una interesante conversación en su manera de ver a los pachecos. Cuando era joven, en alguna ocasión tuvo la suerte de visitar a los parientes de mi padre, que eran la peor escoria del bajo mundo de San Diego, Tijuana, y esas pendejadas. Una noche, mi madre fue encerrada por los primos de mi papá en un autómovil. Querían ponerla bien pacheca dentro. No la dejaban salir. Encendieron un churro de marihuana pero mi mamá hizo un zafarrancho y la liberaron. Desde entonces, mi madre tiene muchos traumas con la marihuana.

Dijo que lloró por encontrarme mota, preocupada por sus hijos. Yo era su hijo estrella, su hijo de las buenas calificaciones, de los negocios productivos, el entreperneur de la familia, el legado, la creatividad. Me dijo que después de saber que no era mía, se sintió mucho mejor.

Le pregunté qué sabía de los marihuanos, y me contestó básicamente datos erróneos del caso: Que los marihuanos son super violentos, que comen demasiado (es uno de los síntomas), y que como yo casi no como, yo no puedo ser un pacheco. Además ve que trabajo y que no soy un salvaje. Qué venda tan grande tienen sus hermosos ojos. Y qué bueno, así nos toca de a más mota.

lunes, 9 de julio de 2007

Dia 1: De Cuando Tus Padres encuentran La Marihuana

Es ilegal consumir marihuana en México. Siempre lo he sabido. Jamás camino por las calles con marihuana en mis bolsillos - La guardo en un lugar mucho más discreto, también dentro de mis pantalones. - Ni cargo más de $200 pesos de esta planta. Por lo regular la guardo en mi cuarto. Nunca la saco cuando hay alguien más cerca, siempre la vuelvo a poner en su lugar, y la fumo, practicamente todos los días.

Exceptuando a mi madre y algunos parientes, todas las personas que conozco la han fumado o lo hacen actualmente. Se ha vuelto, hasta cierto punto, normal. En cualquier fiesta, en cualquier barrio, en cualquier sitio hay alguien fumando marihuana. En la calle veo gente con sus "Rockets" (Pipas pequeñas y de fácil transportación) fumándola dentro de su carro, o a pie. Y yo, personalmente, me incluyo en este último.

Soy estudiante de cine en la Universidad de Guadalajara. Y vaya que los estudiantes de cine son pachecos. Todos y cada uno de mis compañeros de la carrera, son absolutamente pachechos. Son, como yo, Chicos Mota. Fuman en sus casas, en el estacionamiento de la escuela y en la casa del Canti. El Canti es uno de mis compañeros de carrera, quien, funge un importantísimo papel en cuanto a fumar mota se refiere. Vive, y sé que suena extraño, al lado de la Universidad. Por lo que siempre nos reunimos en su casa a tocar guitarra, beber cerveza y fumar mota.

Hace casi un mes que salí de vacaciones, y la mitad de mis compañeros viven fuera de Guadalajara, por lo que regresan en vacaciones a sus ciudades. Mientras tanto, yo me quedo en Guadalajara a fumar mota, y a trabajar. Conseguí un trabajo nocturno en un Oxxo, justo en la esquina de donde vivo. Me pagan bien. Trabajo con mi hermano, él es el encargado, y por lo regular fumamos mota en el "Servicio en Tu Auto" de la tienda, pues siempre estamos sólos y no pasa ni un alma por ahí.

El Domingo tuve día libre y decidí ir al centro de la ciudad de compras. Mi madre se quedó en casa a hacer unos "cambios". Ella tiene una extraña manía de cambiar el acomodo de muebles y adornos cada mes, de tal forma que mi casa luce distinta cada mes. Y mientras, yo me divertía en el centro con mi "Rocket". Dejé la bolsa con marihuana en casa, muy bien escondida. O por lo menos eso pensaba.

Regresé a mi casa como a las 10 de la noche. Al entrar a mi cuarto, noté que estaba impecablemente limpio, y el baño también. Me sorprendió que mi madre lo hubiera hecho, porque por lo regular nunca cruza la frontera que separa su casa de mi habitación. Sin embargo, cuando entré al baño a fumar mota y noté que se me había terminado, salí por la bolsa. Al abrir el cajón, noté que no estaba. En cambio, había libros que antes no estaban ahí. Y la mota había desaparecido.

Esa noche fui al Oxxo, sólo a hacerle compañía a mi hermano. Dormí con la preocupación de qué me dirían mis padres. Dediqué esa noche sólo a esperar, y pensar en una buena excusa. No era la primera vez que me pasaba. Cerré los ojos y dejé que pasara el tiempo. Hasta el día siguiente, cuando tuve que enfrentar a la autoridad de la casa.